Llegué a casa de trabar como todos los días, mi mujer me esperaba en la cama embadurnada de aceite y abierta de piernas y rascandose el chumino con un tenedor muy fino. Me acerqué a ella y la perra me agarró el miembro con fuerza llevandoselo a la boca. Le dije:
-Te voy a dar con todo lo gordo en todo lo negro!!
-Antes te voy a sacar te voy a sacar punta al lapiz.
Empezó a chupar sin piedad. Con un ansia desmesurada. Llegó a sorprenderme hasta donde se la tragó sin vomitar.
-Te estás poniendo las botas eh... guarra...
Dije mientras pasaba mi mano por su espalda hasta llegar a su culo. Donde le metí el corazón hasta el fondo. Su única respuesta fue tragar con más ansia. Me miró ansiosamente a los ojos mientras se la sacaba de la boca.
-Clavamelá! Ponme a cuatro patas y follame como una perra.
Con un agil movimiento, me tiró a la cama donde me agarró por el cuello con las piernas y me lanzó hacia su húmedo clitoris mirando fijamente hacia mi ensalivado miembro. Mientras luchaba por encontrar algo de oxigeno ella se abalanzó otra vez hacia mi polla. Tanto que me rozaba las pelotas con la nariz. Ahi empezó la fiesta.

A fin de no ser groseros con los usuarios de nuestro blog, rogaría se abstenga de hacer comentarios como el que acaba de dejar en el blog mostrando un poco de respeto hacia los que sentimos nuestra sexualidad como nos apetece y con ello no dañamos a nadie.
Gracias.
Canción Ultima
Pintada, no vacía
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Dejadme la esperanza